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Dos cuchillos de zafiro inquietante
hieren la bruma dormida en el Tirreno.
Hay una asamblea de proas en el amarradero
y los cauces de savia laboriosa
desembarcan rumores clandestinos
entre los chasquidos del agua en las rocas rojas.
Cinco pescadores echan redes sobre viejas memorias.
En el silencio marino se desliza un barco, abre
corredor azul entre la niebla, surco espumoso
donde el cereal del día estallará en espejos.
Aquí, en el mirador de Vía Roma
donde hervía de frutas el antiguo mercado,
la brisa trae silbos que la bruma robó de las cubiertas.
En tus ojos amor guardo la isla,
cada racimo de su geografía,
y en la generosa hora de tu boca
me regresas la tierra palmo a palmo.
De: Explicaciones con mar y otros elementos, editorial UniService (Trento-Italia) 2007.
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